La meniscopatía interna es una lesión frecuente tanto en deportistas como personas con determinados trabajos. Los meniscos son dos cartílagos localizados en el complejo articular de la rodilla, situados entre el fémur y la tibia. Estas dos estructuras que actúan como amortiguadores de la fuerza generada en la marcha y determinados movimientos, se denominan meniscos: interno y externo. Algunas de sus funciones son las de disminuir el roce de las superficies articulares y contribuir a la estabilidad articular.

La meniscopatía interna: ¿por qué se produce?

La meniscopatía interna es la más frecuente y se refiere a aquellas lesiones que afectan al menisco interno. Las lesiones meniscales por lo general pueden producirse por los siguientes motivos:

  • Lesiones traumáticas, como su nombre indica se deben a tramas, los cuales a su vez pueden ser de forma directa (no es muy frecuente) o bien de forma indirecta (muy frecuente). Además, una lesión traumática suele generar un proceso degenerativo en la propia estructura.
  • Lesiones degenerativas, causadas por la propia vejez o bien secundarias a recurrentes situaciones de sobrecarga de origen profesional. Algunas profesiones cuyas posiciones mantenidas suelen ser con una flexión de rodilla: fontaneros.

Cabe destacar que las lesiones meniscales son más frecuentes en varones y deportistas. Y además, existe mayor incidencia en determinados deportes como por ejemplo el fútbol. El mecanismo lesional en una meniscopatía interna suele seruna torsión interna del miembro inferior, mientras el pie se mantiene apoyado en el suelo. En dicha situación suele producirse un mecanismo múltiple de fuerzas de compresión, valgo/varo, etc.

¿Cómo se puede romper un menisco?

Tras el mecanismo lesional, en función de determinados factores, se pueden producir diferentes tipos de roturas, las cuales algunas son muy frecuentes y otras tantas no lo son tanto. Además, se podrá afectar el menisco de forma completa o bien de forma parcial. Atendiendo a los tipos de facturas:

  1. Asa de cubo: frecuentemente suele afectarse todo el menisco y además, suele provocar un desplazamiento medial del mismo. Este tipo de rotura no es la más frecuente.
  2. Pico de loro, como su nombre indica, tiene forma de pico de loro; en la cual un pedazo se desprende y roza las superficies articulares, generando irritación.
  3. Logitudinal: al igual que en las facturas de asa de cubo, suele afectarse todo el menisco.
  4. Transversal
  5. Horizontal

Algunos de los tipos de lesiones anteriores se pueden producir en diferentes localizaciones del menisco:

  1. Cuerno Anterior
  2. Cuerno posterior
  3. Cuerpo

Los síntomas generales dependen del tipo de rotura, así como de las estructuras implicadas y del tipo de mecanismo lesional:

  • Dolor. El dolor durante la fase aguda suele ser brusco, relacionado con chasquidos y se localiza en la interlínea de la rodilla a punta de dedo y no es continuo. En la fase crónica, el dolor no es intenso, pero si está presente en determinadas actividades como puede ser subir y bajar escaleras.
  • Aparición de fallos y bloqueos durante ciertos movimientos como puede ser la extensión de la rodilla, lo cual en ocasiones también genera disminución de la movilidad.
  • Algunos signos determinantes son el hinchazón y los ruidos anteriores.

¿Cómo aliviar el dolor de menisco?

El tratamiento conservador de las meniscopatías suelen estar indicados en los casos en los que la clínica no sea muy intensa y dependiendo de las cuestiones personales del paciente: deporte, profesión, etc. El tratamiento para aliviar los síntomas se basa en:

  1. Fisioterapia indicada para fortalecer la estructuras musculares de la zona, con el fin de evitar que las estructuras desgarradas rocen con las estructuras articulares e irriten la superficie; o bien para mejorar la estabilidad del complejo articular.
  2. Hielo durante la fase aguda y su aplicación debe realizarse de forma intermitente.
  3. Analgésicos para aliviar el dolor generado.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que estos procedimientos deben realizarse una vez obtenido un diagnóstico, ya que la gravedad de la lesión puede ser mayor. Por lo que si tras un evento traumático, se experimentan los síntomas anteriormente descritos la primera opción debe ser acudir al médico especialista para realizar las pruebas pertinentes.

Tratamientos para la rotura meniscal

El tratamiento no conservador para las roturas meniscales varía en función de la localización y tipo de rotura meniscal. El procedimiento quirúrgico se realiza mediante una técnica llamada artroscopia, la cual no es muy invasiva.

  • Menisectomía parcial o toral, si la lesión se produce en la zona roja-blanca.
  • Sutura meniscal si la rotura se localiza en la zona roja-roja, es decir la zona de vascularización. El proceso de rehabilitación tras esta técnica es más complejo y duradero que en el caso de las menisectomías.
  • Existen otras técnicas que se están estudiando en la actualidad, como pueden ser los transplantes meniscales, los cuales aún no tienen evidencia.

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