El hombro congelado, es un trastorno muy frecuente en el miembro superior que se caracteriza por una restricción/limitación del movimiento, tanto de forma activa como pasiva. Este trastorno musculoesquelético, también es denominado capsulitis adhesiva, aunque realmente no hay componente adhesivo sino fibrótico.

¿Qué es el hombro congelado?

La incidencia de la capsulitis es compleja de evaluar, ya que muchos pacientes no recurren a servicios sanitarios, puesto que la sintomatología en ocasiones es leve. No obstante, se estima que está presente en un 2-5% de la población, siendo más frecuente en mujeres en edades comprendidas entre los 40 y 60 años.

¿Cuáles son las causas más comunes del hombro congelado?

Actualmente, aunque se considera una entidad cuya etiología no es del todo clara, si se han encontrado enfermedades, trastornos y condiciones asociados a esta entidad. Por ello, se ha establecido una clasificación en función de su etiología:

  • Primaria, si el paciente no presenta otras condiciones o trastornos que estén relacionados con la pérdida de movimiento.
  • Secundaria, en los casos en los que si existe una condición o trastorno subyacente que da lugar a este tipo de lesión. Algunas de las condiciones más frecuentes son las lesiones en los tejidos blandos, las fracturas, artritis… Por otra parte, también se ha encontrado que la diabetes, el hipotiroidismo y la enfermedad de Parkinson también están asociados a la capsulitis, siendo la diabetes la entidad en la que se encuentra más relación. Algunos estudios muestran hallazgos muy significativos de esta fuerte relación: existe una incidencia de la capsulitis en pacientes diabéticos del 10,8%, a diferencia del 2,3% en pacientes no diabéticos.

Aunque se han barajado múltiples causas etiológicos como procesos autoinmunes y distrofias reflejas, no se ha podido determinar una causa específica.

No obstante, si existe consenso en cuanto al mecanismo patofisiológico, el cual combina procesos de inflamación sinovial y fibrosis capsular. Estas dos condiciones producen un engrosamiento y contractura de la porción inferior de la cápsula, así como cambios estructurales en el ligamento coracohumeral y del manguito rotador. En el proceso patofisiológico, a nivel bioquímico intervienen sustancias como citoquinas, interleuquinas 1b, factor de necrosis tumoral y factor de crecimiento, entre otros.

Síntomas del hombro congelado

La capsulitis adhesiva presenta tres fases características, en las cuales el patrón de síntomas y signos es diferente:

  • Primera fase, también denominada fase dolorosa, el síntoma principal es el dolor de carácter difuso y progresivo en la parte lateral del hombro. Durante esta fase es común que los pacientes reporten dolor durante la noche y dificultades para dormir sobre el miembro afecto en decúbito lateral. Esta fase suele presentarse de dos a nueve meses.
  • En la segunda fase, el síntoma protagonista no es el dolor, sino la rigidez y la disminución del rango articular. Los pacientes presentan dolor, pero la limitación de movimiento dificulta la realización normal de las actividades cotidianas de los pacientes. La limitación de movimiento más pronunciada se presenta en la abducción y rotación externa. Debido a la disminución del rango de movimiento, es común que los pacientes presenten también atrofia en la musculatura por no ser usada. La duración de esta fase es de cuatro a doce meses.
  • La tercera fase, también denominada fase de recuperación o fase descongelante, el paciente experimenta mejorías en el dolor y el rango de movimiento. Esta fase suele durar de seis a nueve meses.

En conclusión, esta lesión suele tener una duración de dos a dos años y medio y en ocasiones, suele presentarse de forma bilateral.

¿Cómo tratar un hombro congelado?

Aunque en esta patología, las fases están muy delimitadas y no existe un tratamiento que resulte mejor que otro o que recupere al paciente de forma total, el objetivo desde la fisioterapia debe ser: reducir la sintomatología del paciente y evitar la mayor pérdida posible de movilidad, de forma que la lesión afecte con menor impacto al paciente.

Para ello, durante la primera fase utilizará técnicas que produzcan analgesia como la terapia manual, electroterapia o ejercicios isométricos. Durante la segunda fase, el objetivo estará encaminado a restablecer la movilidad o bien no perder más movimiento. Para ello, será preciso la terapia manual y el ejercicio terapéutico fundamentalmente.

En cuanto al tratamiento médico, se prescribirán analgésicos y antiinflamatorios y se realizarán otras técnicas quirúrgicas como la liberación artroscópica, aunque no se ha demostrado que este procedimiento disminuya el tiempo de desarrollo de la patología.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: