La hernia discal es uno de los hallazgos anatómicos más frecuentes en la columna vertebral a partir de los 30 años. Su localización más habitual es en el segmento vertebral y lumbar, siendo muy poco frecuente el segmento dorsal

Su importancia radica en los efectos clínicos que puede generar en los pacientes: dolor, limitación del movimiento, etc.

 

Implicaciones clínicas de la hernia discal

 

Esta condición clínica se define como una protusión o salida del contenido que conforma el disco hacia el agujero de conjunción (agujero formado entre las dos vertebras), que es el lugar por donde salen las raíces nerviosas espinales y demás estructuras vasculares.

Este agujero de conjunción tiene un espacio limitado y puede ser obstruido por diferentes procesos como cambios degenerativos o hernias de disco, entre los más destacables para el ámbito de la fisioterapia.

Cuando se produce un desplazamiento del contenido del disco intervertebral, éste puede presionar las estructuras que atraviesan en el agujero de conjunción. Este compromiso por parte del contenido del disco puede desencadenar efectos clínicos como dolor, sensación de debilidad, limitación del movimiento, etc.

Los factores que influyen en el que se produzca el desplazamiento del disco son variados y no tiene por que existir una patología de base o antecedentes de traumatismos. El propio envejecimiento propicia la pérdida de elasticidad del componente del disco y da lugar a este desplazamiento.

 

¿Hernia discal sinónimo de dolor?

 

Es muy común pensar que la aparición de este tipo de desplazamiento en el disco intervertebral es sinónimo de padecer dolor. Sin embargo, esto no es cierto.

Este argumento ha sido utilizando durante muchas décadas, cuando todavía no se conocía con la precisión que se conoce hoy, los mecanismos implicados en el dolor.

Muchos pacientes presentan este tipo de hallazgos en la columna vertebral y no padecen dolor. También muchos de los pacientes que presentar dolor en la zona cervical o lumbar y presentan hernias, el dolor no es causado por dichas hernias, sino por la presencia de un punto gatillo, algún tipo de lesión articular, etc.

El dolor que puede llegar a producir la hernia de disco, se da cuando el contenido discal está poniendo en compromiso estructuras nerviosas. Para determinar que el dolor es causado por este fenómeno y no por otro, se hace uso de la historia clínica.

La historia clínica junto con la exploración física criban las posibles causas de dolor, con el objetivo de conocer el origen y llegar a un diagnóstico fiable.

 

Hernia de disco: ¿me opero o no?

 

Esta condición clínica requerirá la prescripción de un tratamiento en el caso de que producto efectos clínicos que perjudiquen al paciente: dolor, debilidad, etc. En el caso de que el paciente no presente ningún síntoma se pueden realizar ejercicios para prevenir, pero no de tratamiento como tal.

En primera instancia, cuando existen síntomas derivados de este desplazamiento del disco se recurre al tratamiento conservador, basado en fisioterapia y fármacos analgésicos.

La opción quirúrgica solo se destina en los casos en los que el tratamiento conservador no consiga remitir los síntomas. El tratamiento quirúrgico se asocia con un alivio más rápido de los síntomas, sin embargo, no se ha demostrado que sea mejor que el tratamiento conservador a corto plazo.

El tratamiento de fisioterapia para los síntomas derivados de esta hernia ha demostrado en numerosos estudios su eficacia. Se basa principalmente la aplicación de: terapia manual, neurodinamia, agentes físicos y ejercicio terapéutico.

 

Hallazgos interesantes

 

Uno de los hallazgos que más sorprenden a los pacientes es que un porcentaje muy elevado de estos desplazamientos del contenido del disco, se reabsorbe de forma espontánea.

Es común pensar que cuando se padece esta alteración anatómica, la única solución para su resolución es la cirugía. Sin embargo, gracias a los mecanismos de absorción en los que se basa la neovascularización y la infiltración de células inflamatorias, es posible su desaparición.

Sin embargo, no se tiene la constancia que se debería tener sobre este hecho porque los pacientes una vez que se someten a una resonancia magnética (en la que se visualiza la hernia), no vuelven a someterse posteriormente.

Este hallazgo es muy importante ya que refuerza el papel del tratamiento de fisioterapia conservador.

Los fisioterapeutas están muy especializados en el tratamiento de este tipo de lesiones y obtienen resultados muy favorables tanto en la intensidad de la sintomatología como en la frecuencia.

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