El dolor de espalda es uno de los motivos de consulta más frecuentes en fisioterapia. Se trata de uno de los trastornos musculo-esqueléticos más comunes en la sociedad. La columna vertebral se divide en cuatro regiones diferenciadas, atendiendo a diferentes características fisiológicas, biomecánicas, anatómicas y funcionales.

La región lumbar y cervical son las más susceptibles de padecer alteraciones que dan lugar a sintomatología dolorosa. En concreto, se estima que un 80% de la población padece alguna vez en su vida síntomas dolorosos en el área lumbar.

Aunque es preciso mencionar que la mayoría son de tipo agudo, es decir, se resuelven en un periodo de cuatro semanas aproximadamente.

El coste socio- sanitario que supone este trastorno es muy elevado para la sociedad, por ello existe un creciente interés desde la fisioterapia y la traumatología para establecer protocolos de tratamiento efectivos.

 

Tipos de dolor de espalda

 

En el caso de las lumbalgias, que es el trastorno más frecuente en la región posterior, se diferencian diferentes tipos atendiendo a diversos criterios de clasificación.

Por ejemplo, existe la clasificación temporal que agrupa este trastorno en función de su perpetuidad en el tiempo, siendo agudo o crónico.

Otra clasificación muy común es en base al origen de los síntomas, es decir, con relación a su etiología. La mayor parte de las lumbalgias se consideran no específicas,  es decir, no se puede realizar un diagnóstico mediante métodos radiológicos.

Las radiografías se realizar para determinar si existe un proceso patológico subyacente que desencadene este tipo de sintomatología. Si no se evidencia ningún signo que determine la presencia de una causa grave, la clasificación se puede establecer atendiendo a tres estructuras como fuente de sintomatología: articulación, nervio o músculo.

En base a esta división, se encuentran diferentes tipos de lumbalgias, que se presentan signos y síntomas variados, que no coinciden y son determinantes para su diagnóstico:

  • Facetario, aparece en pacientes de más de 65 años y el dolor no se exacerba en detemrinadas posturas como flexión, paso de sedestación a bipedestación, hiperextensión…
  • Discogénico, la sintomatología suele presentarse en la zona central de la columna, así como cuando el paciente pasa de sentado a bipedestación.
  • Presencia de puntos gatillo en diferentes músculos que irradian sintomatología en la región lumbar, pero no necesariamente se localizan en músculos lumbares.

 

Diagnóstico del dolor de espalda

 

Los síntomas y signos asociados deben ser recogidos en la historia clínica, la cual será la herramienta diagnóstica principal en estos casos, puesto que las pruebas de imagen como la radiografía no aportan hallazgos.

Incluso otras pruebas como la resonancia magnética o el TAC no resultan suficientes para la identificación de estos trastornos. La exploración física resulta fundamental para el hallazgo de la causa principal de la lumbalgia. Tanto es así, que muchos pacientes acuden directamente a la consulta del fisioterapeuta antes sintomatología de este tipo.

El fisioterapeuta tiene los conocimientos suficientes para detectar posibles banderas clínicas que impliquen la derivación del paciente al médico por sospecha de presencia de patología grave. Las banderas rojas que deben tenerse en cuenta se basan en cuatro criterios:

  • Edad, la aparición de dolor severo por debajo de los veinte años o por encima de los cincuenta y cinco años, acompañado de otros signos sospechosos puede ser una bandera clínica.
  • Antecedentes, es decir, traumas violentos, enfermedades pasadas, abuso de sustancias como las drogas.
  • Manifestaciones clínicas, dolor constante, progresivo y que no cesa, con sintomatología neurológica asociada. También otros signos no relacionados con la región lumbar, como la pérdida de peso, el malestar general…
  • Hallazgos clínicos, signos neurológicos, restricción de movimiento muy severa…

 

Fisioterapia para el dolor de espalda

 

El fisioterapeuta durante la valoración y exploración tendrá en cuenta el origen de la sintomatología atendiendo a diferentes modelos que pueden estar relacionados entre sí y son de gran utilidad para acelerar este proceso. Entre ellos se encuentran los modelos:

  • Pato-anatómico, existe una lesión física en una estructura localizada y es la responsable de la generación de síntomas.
  • Dolor periférico, se centra en las estructuras que producen dolor y en los mecanismos de dolor periférico
  • Neurofisiológico, se focaliza en el sistema nervioso y en los cambios tanto bioquímicos como en la neuromodulación a nivel central y periférico.
  • Psicosocial, este modelo tiene en cuenta los factores sociales y psicológicos en la modulación de la sintomatología y en el sistema nervioso y vías del dolor.
  • Carga Mecánica, se centra en la implicación de la actividad física como fuente u origen de la sintomatología.
  • Los signos y síntomas son el centro del tratamiento.
  • El control motor se encuentra alterado en los pacientes con lumbalgia, sin embargo, se considera que es secundario a la presencia del dolor y no el causante.
  • Biopsicosocial, se centra en el tratamiento de la lumbalgia desde diferentes áreas sanitarias. Concibe que su aparición se debe a la relación de varios elementos y por tanto debe existir participación multidisciplinar.

Diferentes factores pueden actuar de forma simultánea para favorecer tanto el progreso como la cronificación de la sintomatología, sin que exista una lesión física en una estructura.

Por ello, la fisioterapia debe realizar un buen diagnóstico para identificar las áreas implicadas y con ello planificar un abordaje basado en diferentes técnicas.

En función de los factores que influyen en el paciente se podrán aplicar diferentes tratamientos basados principalmente en terapia manual, punción seca (en caso de presencia de puntos gatillo), medios físicos, ejercicio terapéutico y educación terapéutica.

La educación terapéutica en estos casos resulta muy útil, ya que un alto porcentaje de los pacientes que presentan lumbalgia inespecífica crónica tienen kinesiofobia (miedo al movimiento).

Esta variable psicosocial debe tenerse en cuenta y realizar un plan de tratamiento que incluya la exposición graduada en el caso de incluir ejercicio terapéutico en el programa de rehabilitación.

 

Ejercicios para el dolor de espalda

 

El programa de ejercicio terapéutico serán planificado atendiendo a las necesidades de los pacientes y la causa que origina la sintomatología. Por tanto, no todos los planes de ejercicio serán iguales.

En algunos casos se incidirá más en ejercicios de control motor, en otros casos serán más importantes los ejercicios de fortalecimiento, etc.

La labor del fisioterapeuta es diseñar los ejercicios que mejor se adapten a las necesidades del pacientes e intervengan en la lesión diagnosticada previamente.

En general, este tipo de programas están divididos por fases y progresan en cuanto a dificultad. También estará combinado con otras técnicas de fisioterapia.

Como estos ejercicios no serán aplicables a todos los pacientes que presenten dolor lumbar, en los siguientes videos pueden visualizarse algunas propuestas de ejercicios para el fortalecimiento de la zona lumbar.

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