Las enfermedades reumáticas son muy frecuentes y en ocasiones pueden confundirse los síntomas y trastornos que desencadenan entre ellas. En concreto, es común no conocer la diferencia entre artritis y artrosis. A continuación se va a explicar de forma sencilla las características principales de cada una y sus diferencias.

¿Qué es la artritis?

La artrosis se define literalmente como inflamación de las articulaciones, sin embargo, existen más de 100 tipos y enfermedades relacionadas. Entre las más destacadas se encuentra la artritis reumatoide (AR), una enfermedad reumática autoinmune, inflamatoria sistémica y crónica. Este tipo de enfermedad se caracteriza por producir una inflamación en la articulación y producir daños de manera simétrica en las estructuras que forman parte de las articulaciones (1).

Entre las alteraciones que se producen destaca la inflamación del tejido sinovial, la pérdida erosiva del hueso y del cartílago, provocando una deformación de la articulación. El origen de esta enfermedad es desconocido, sin embargo, se barajan varias causas relacionadas con aspectos multifactoriales. Entre los posibles factores que pueden predisponer a sufrir dicha patología destacan: factores medioambientales desfavorables, predisposición genética, un mal funcionamiento de la respuesta inmune frente a bacterias y virus y una exposición persistente a sustancias químicas nocivas (2).

Las manifestaciones clínicas de esta patología son amplias y progresivas, pero las más tempranas y fáciles de identificar son las afectaciones de las articulaciones de los dedos, las muñecas y los tobillos (3). Entre los signos y síntomas más destacados se encuentran (4):

  1. Dolor en la zona articular
  2. Rigidez
  3. Fiebre
  4. Pérdida de peso
  5. Limitación del movimiento
  6. Lesiones de la piel
  7. Debilidad muscular
  8. Deformidad y presencia de nódulos reumatoides
  9. Hinchazón
  10. Manos frías y disminución de la fuerza de presión

¿Qué es la artrosis?

La artrosis es una de las enfermedades  que afectan al cartílago articular más común, caracterizada por la pérdida del cartílago articular, la remodelación del hueso subcondral, la formación de osteofitos, engrosamiento de la capsula articular y afectación de la musculatura periarticular (5, 6). Como en el caso anterior, es una enfermedad progresiva y crónica, sin embargo, se conoce más sobre su origen: existencia previa de una lesión o inestabilidad de la articulación, en la cual posteriormente se produce la artrosis. No obstante, existen otros factores que influyen en el desarrollo de esta patología: genéticos, traumatismos, edad avanzada, obesidad y, en el sexo femenino, se ha comprobado que la prevalencia es mayor. Por lo general, esta patología es asimétrica, es decir, no afecta a ambas articulaciones. Las articulaciones más afectas suelen ser las manos (en concreto el pulgar), las rodillas, la columna vertebral y las caderas. (7,8) Entre los principales síntomas de esta enfermedad, se encuentran (9):

  1. Dolor, que suele aumentar con el movimiento y al soportar cargas.
  2. Limitación funcional
  3. Rigidez

¿Cuál es la diferencia entre artritis y artrosis?

A menudo es frecuente confundir estas dos patologías, pero no son iguales. La artritis es una enfermedad autoinmune y el proceso por el que se desencadena es diferente al de la artrosis, ya que en esta última el principal factor desencadenante es el sobreesfuerzo de la articulación. Por otra parte, las manifestaciones clínicas como el dolor, la limitación funcional y la rigidez sí que están presentes en ambas entidades, sin embargo, existen varios signos que permiten identificar de que patología se trata. Por ejemplo, la artrosis se presenta de forma asimétrica y la artritis de forma simétrica. Por otra parte, en esta última se produce anquilosis, que no es frecuente en la artrosis, sin embargo, en esta sí se produce proliferación de tejido óseo (osteofitos) y la pérdida del espacio articular es irregular, a diferencia de la otra. Por tanto, la principal diferencia entre ambas patologías es el origen de cada una y los signos clínicos, el método de diagnóstico y el tratamiento.

¿Cómo se hace el diagnóstico?

El diagnóstico de ambas patologías se basa principalmente en la identificación de las manifestaciones clínicas tales como la formación de osteofitos (tejido óseo), disminución del espacio articular, etc. En el caso de la artrosis, la principal herramienta diagnóstica es la radiografía, aunque en ocasiones también se puede hacer uso de otras herramientas como la ecografía o la resonancia magnética, y así descartar enfermedades asociadas (10). Por el contrario, en el otro tipo de patología, la radiografía en las primeras fases no muestra daños óseos y por tanto no se puede identificar la patología. La prueba reina en este caso es la resonancia magnética, en la que se puede identificar la inflamación y el líquido sinovial. Además, en este caso, también es necesario realizar pruebas de laboratorio en las que se pretende identificar marcadores clave en el diagnóstico, entre los cuales se encuentran: el factor reumatoide y el anticuerpo antipéptido cíclico citrulinado.

  1. Strand V, Kosinski M1, Gnanasakthy A, Mallya U, Mpofu S. Secukinumab treatment in rheumatoid arthritis is associated with incremental benefit in the clinical outcomes and HRQoL improvements that exceed minimally important thresholds. Health Qual Life Outcomes. 2014 Mar 5;12:31.
  2. Domínguez Hernández L, Hohlatcheff AL, Montiel Hernández JL. Tratamientos farmacológicos contra alternativos en el manejo de pacientes con artritis reumatoide. Rev Mex Cienc Farm. 2012 Jan 43 (2)
  3. Ianwen Lv, Yufeng Yin, Xin Li, Guangliang Shan, Xiangni Wu, Di Liang, Yongzhe Li, Xuan Zhang. The Status of Rheumatoid Factor and Anti-Cyclic Citrullinated Peptide Antibody Are Not Associated with the Effect of Anti-TNFα Agent Treatment in Patients with Rheumatoid Arthritis: A Meta-Analysis. PLoS One. 2014; 9(2): e89442.
  4. Quiceno JM, Vinaccia S. Resilience, illness perception, beliefs and spiritualreligious coping and health-related quality of life in patients with rheumatoid arthritis diagnosis. Psi Car. 2013; 30 (3): 590-619.
  5. Pereira D, Peleteiro B, Araújo J, Branco J, Santos RA, Ramos E. The effect of osteoarthritis definition on prevalence and incidence estimates: a systematic review. Osteoarthritis Cartilage. 2011 Nov; 19(11): 1270-85.
  6. Litwic A, Edwards MH, Dennison EM, Cooper C. Epidemiology and burden of osteoarthritis. Br Med Bull. 2013; 105: 185-99.
  7. Sinusas K. Osteoarthritis: diagnosis and treatment. Am Fam Physician. 2012 Jan; 85(1): 49-56.
  8. Gabriel SE, Michaud K. Epidemiological studies in incidence, prevalence, mortality, and comorbidity of the rheumatic diseases. Arthritis Res Ther. 2009; 11: 229.
  9. Perrot S, Poiraudeau S, Kabir-Ahmadi M, Rannou F. Correlates of pain intensity in men and women with hip and knee osteoarthritis. Results of a national survey: the french ARTHRIX study. Clin J Pain. 2009 Nov-Dec; 25(9): 767-72.
  10. Lichtenstein MJ, Pincus T. How useful are combinations of blood tests in rheumatic panels in diagnosis of rheumatic diseases?. J Gen Intern Med. 1988; 3(5): 435-42

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