La parálisis facial (PF) es una manifestación clínica que se produce como consecuencia de la lesión de diferentes estructuras que forman parte del sistema nervioso debido a múltiples y variadas causas, que dan lugar a esta condición clínica caracterizada por la falta de actividad motora en la musculatura de la cara.

 

¿Qué es la parálisis facial?

 

El movimiento generado por la musculatura de la mímica (de la cara) se inicia en zonas corticales y recorre un circuito nervioso complejo hasta finalizar en las placas motoras de los músculos encargados de la expresión facial. Por tanto, cualquier alteración que se produzca a lo largo de este recorrido generará diferentes características clínicas, ya que en algunos casos también afecta a otro tipo de acciones como la secreción lagrimal o salival e incluso a otras funciones o sentidos.

Generalmente, en función de la localización de la lesión o alteración, esta entidad se divide en:

  • Lesiones periféricas, la alteración se produce en algún punto de la trayectoria del nervio facial (VII par craneal), y en función de la localización, se desarrollarán diferentes manifestaciones clínicas. En general, cuando se lesiona este nervio, se produce una parálisis de la musculatura de la cara de forma unilateral.
  • Lesión central, caracterizada no solo por la pérdida de movilidad de la musculatura de la mímica, sino también por síntomas de alteración de otras estructuras del sistema nervioso central. Por otra parte, en este tipo de lesiones se puede observar la preservación de movilidad en los músculos frontales y orbiculares.
  • Lesiones irritativas, son aquellas que como su nombre indica, irritan el recorrido del nervio facial (compresiones como consecuencia de tumores, aneurismas…) y producen movimientos involuntarios en la expresión de la cara. Los espasmos son característicos en estos casos.

 

Causas más comunes

 

La PF periférica suele ser de causa desconocida en la mayor parte de los casos, siendo denominada parálisis de Bell. Además, este tipo de PF es la más frecuente, constituyendo cerca de un 40% de los diferentes tipos de PF. Por otra parte, la lesión en el VII par craneal se puede producir por otras causas conocidas como tumores, aneurismas, procesos infecciosos bacterianos, infecciones víricas, síndrome de Guillain Barré, enfermedad de Paget o sarcoidosis entre otras.

En este caso, se prestará mayor atención a la p. De Bell, la cual se presenta con mayor frecuencia (cerca de 23 casos por cada 100.000). Aunque su etiología es desconocida, existen algunas teorías que sugieren que su origen se debe a procesos vasculares, víricos, inmunológicos, etc.

La consecuencia de estos procesos, da lugar a una edematización del nervio facial originando la pérdida de la movilidad de la musculatura de la cara. El diagnóstico precoz de esta entidad resulta fundamental ya que se debe evitar la degeneración del nervio, puesto que de ser así, se producirán secuelas.

También debe prestarse atención a las PF, causas por traumas general de tipo craneoencefálico (24% de casos), otitis (6% de casos) y por infecciones víricas como el herpes zoster (7% de casos).

 

¿Es la parálisis facial reversible?

 

El pronóstico de cada paciente con este tipo de entidad será diferente, ya que depende de la etiología de la lesión así como de otras enfermedades subyacentes. Lo que resulta fundamental en todos los casos es el diagnóstico precoz mediante una buena exploración y anamnesis del paciente.

En el caso de la PF de Bell, en un 80% de los casos se resuelve de forma total sin dejar secuelas, en algunos casos de forma espontánea y en otros mediante un programa de rehabilitación. Las secuelas derivadas de este tipo de afectación serán tratadas mediante programas de fisioterapia que tendrán como objetivo minimizar su impacto y presencia.

Por otra parte, en las PF causadas por el herpes Zóster, se estima que un 60% de pacientes consiguen una recuperación total sin secuelas, siendo más frecuente que las secuelas se produzcan en pacientes de la tercera edad.

 

Ejercicios de fisioterapia para la parálisis facial

 

La fisioterapia en muchos casos juega un papel fundamental en este tipo de pacientes. En primer lugar, la labor del fisioterapeuta se basa en analizar que músculos faciales se encuentras afectos y prescribir diferentes tipos de ejercicios que deben realizarse para restablecer el movimiento.

A menudo, los fisioterapeutas hacen uso de cámaras para grabar el progreso (previo consentimiento del paciente) y durante la realización de los ejercicios es muy frecuente el uso de un espejo. El fisioterapeuta debe estar junto al paciente realizando los movimientos que este debe trabajar, es decir, actúa como un “guía” de movimiento.

El objetivo es restablecer la pérdida de movimiento, que produce la desaparición del surco nasolabial, de los pliegues frontales, desviación de la comisura labial, etc.

El tratamiento se basa fundamentalmente en ejercicio pautado y la administración de algún tipo de fármaco dependiendo de los casos. Los fisioterapeutas en este tipo de pacientes no aplican terapia manual o agentes físicos.

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