La osteoporosis o enfermedad silenciosa se trata de un trastorno tanto sistémico como metabólico que afecta a un gran porcentaje de la población. Se  estima que puede afectar hasta a un 21% de las mujeres y esta cifra aumenta con la edad.

En la actualidad, los controles rutinarios para detectar la presencia de esta enfermedad cada vez son más frecuentes. Aunque no exista un tratamiento que revierta el avance de la enfermedad, tanto la prevención cono frenar la velocidad de evolución resulta fundamental.

Para ello, durante la última década, diferentes entidades sanitarias han realizado una labor de promoción con el fin de concienciar a la sociedad la importancia de los controles médicos en este tipo de enfermedades.

 

¿Qué es la osteoporosis?

 

La osteoporosis se define como un trastorno que cursa con una pérdida de la masa ósea del cuerpo, disminución de la calidad del propio hueso y debido a estas dos características, existe un riesgo o predisposición mayor a sufrir fracturas.

El riesgo de fractura es la característica más importante y grave de esta enfermedad. Esto se debe a que afecta en un mayor porcentaje a personas mayores, por lo que las fracturas en este tipo de población puede desencadenar complicaciones secundarias.

Contrario a lo que se piensa, esta enfermedad no produce sintomatología. Su diagnóstico en muchas ocasiones suele ser cuando ya ha dado la cara y se ha producido una fractura. De ahí la importancia que se le ha dado a los controles médicos para detectar esta pérdida de calidad y masa ósea, con el objetivo de realizar un diagnóstico precoz y evitar fracturas.

Los datos epidemiológicos muestran cifras aproximadas (6% en hombres y 21% en mujeres), sin embargo se debe tener en cuenta que estos estudios se realizan en personas que han sufrido una fractura y se ha diagnosticado la pérdida de masa ósea. Pero existen muchos casos que la enfermedad no ha dado la cara, por lo que las cifras serán más elevadas.

 

Causas de la osteoporosis

 

Existen numerosas hipótesis sobre las posibles causan que dan lugar a este trastorno, sin embargo, no hay consenso sobre el origen definitivo. En general, se han descrito diferentes teorías que explican en deterioro de la calidad del hueso.

Una de las causas que más apoyo recibe en la comunidad científica es el propio envejecimiento, el cual deteriora la estructura y calidad del hueso, además de verse afectada la actividad osteoblástica por la edad.

Sin embargo, se barajan otras opciones que también pueden dar lugar a esta lesión o bien acelerar su proceso, tales como enfermedades metabólicas, factores hormonales, vida sedentaria, nutrición…

Por otra parte, se han descrito numerosos factores de riesgo que predisponen a esta enfermedad, tales como antecedentes de fracturas, no realizar ejercicio físico, mala nutrición, tabaquismo, menopausia muy precoz…

Se ha descrito un proceso denominado osteopenia que se define como la situación previa a la pérdida de la masa ósea y supone un indicador diagnóstico muy importante.

 

¿Cuál es el mejor tratamiento?

 

Esta enfermedad caracterizada por no presentar sintomatología hasta que se produce una fractura puede ser diagnosticada mediante pruebas de imagen que permiten apreciar el la densidad del hueso.

Algunas recomendaciones que se realizan cuando se observa que existe una mínima pérdida de masa ósea es consumir calcio y vitamina C, con el fin de intervenir en la remodelación ósea. También se recomienda evitar malos hábitos como el consumo de alcohol o el tabaco.

El tratamiento por excelencia es el conservador, ya que no existe un técnica quirúrgica que revierta el progreso de esta enfermedad o bien restaure la masa ósea. Existen numerosos fármacos que se prescriben con el objetivo de retardar el deterioro de los huesos, algunos de estos fármacos son hormonas.

Sin embargo, el ejercicio físico ha demostrado buenos resultados para evitar la aparición de esta lesión.

 

Fisioterapia en la osteoporosis

 

Aunque esta enfermedad se puede presentar en todos los huesos del cuerpo, algunos presentan mayor predisposición: cadera, columna vertebral, y las muñecas.

Los planes de tratamiento basados en ejercicio terapéutico deben contemplar que los huesos anteriormente descritos son los más susceptibles de padecer este tipo de lesión.

Los estudios han sugerido que los ejercicios idóneos para generar un aumento de la densidad mineral ósea significante son los ejercicios de impacto y los ejercicios de fuerza. Este hallazgo sugiere que los planes basados en estiramientos, los cuales han sido pautados durante varias décadas, no son beneficiosos para la densidad ósea.

Por tanto, los ejercicios más beneficiosos para este tipo de pacientes serán: ejercicios de fortalecimiento muscular (incidir en la musculatura que protege los huesos más sensibles para proteger y prevenir fracturas) y los ejercicios de impacto, es decir, aquellos que incluyan saltos.

Este programa de ejercicio terapéutico se debe adaptar a las circunstancias de los pacientes, es decir, en carga, dosis y tolerancia. En algunos casos será preciso realizar el plan de tratamiento en medio acuático.

Por otra parte, además de producir efectos beneficiosos en las propiedades óseas de los pacientes, también genera beneficios en otras variables como la calidad de vida, la reducción de las caídas y la mejora en la función física.

Comienza tu tratamiento de fisioterapia para reducir el progreso de esta lesión, reducir la probabilidad de caídas y con ello fracturas, así como para mejorar tu calidad de vida.

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