Una de las búsquedas que más se realiza en Internet es “artrosis rodilla ejercicios”, puesto que en los últimos años los estudios han demostrado el potencial del ejercicio terapéutico en este trastorno, desterrando otros tratamientos que han demostrado no tener efectividad.

¿Qué es la artrosis de rodilla?

La artrosis se define como una enfermedad degenerativa que cursa con la destrucción del cartílago de las articulaciones. Es un trastorno muy frecuente en la edad adulta que se estima que afecta a un 80% de las personas de la tercera edad, aunque solo un 25% padecen síntomas. Es más frecuente en mujeres que en hombres y se localiza generalmente en las rodillas, cadera y en las articulaciones de las manos. Se puede realizar una clasificación en relación a este trastorno según su etiología:

  • Primaria, que es aquella en la que no hay causas o factores que predisponen su aparición
  • Secundaria, aquella que se da como consecuencia de otros trastornos articulares o bien patologías subyacentes.

Por otra parte, se han descrito numerosos factores de riesgo que influyen en el desarrollo de esta lesión: el propio envejecimiento, predisposición genética, cargas repetitivas, obesidad, cambios hormonales, micro-traumatismos de repetición…

Síntomas de la artrosis

Los principales síntomas de este trastorno es el dolor y la limitación del movimiento en la articulación en cuestión. Estos dos hallazgos son importantes ya que las articulaciones que suelen verse afectadas son fundamentales para el desarrollo normal de la vida cotidiana de cualquier persona, y dichos síntomas acaban generando una alteración de la función incapacitante. En el caso de padecer este trastorno en la cadera, es posible que en fases más avanzadas la marcha se vea comprometida.

Por otra parte, la sensación de rigidez también es reportada por muchos pacientes con este trastorno, por lo que el tratamiento de fisioterapia estará enfocado a trabajar sobre los tres síntomas característicos de esta lesión: dolor, rigidez, disminución del movimiento.

¿Tiene solución?

Este trastorno produce una serie de cambios en el tejido que son irreversibles, pero no siempre tienen que producir síntomas y afectar a la calidad de vida del paciente. El proceso de envejecimiento y degeneración de las estructuras es inevitable, por tanto el objetivo del tratamiento de fisioterapia está orientado a conseguir que la implicación de estos cambios no afecten a la vida cotidiana del paciente.

Algunos de los cambios que se producen en la estructura afectan al hueso, al cartílago,  la cápsula articular y la membrana sinovial, incluso al músculo. En estadios precoces, se produce una erosión y deterioro del cartílago articular, produciendo roturas en la superficie del cartílago que puede ser apreciable en algunos casos a través de radiografía, como un estrechamiento del espacio articular. Este proceso desencadena una respuesta inflamatoria que producirán los hallazgos típicos que se producen en estos procesos.

En estadios más tardíos se produce una esclerosis del hueso, como consecuencia de la destrucción del cartílago, el cual provoca que el hueso se este sometido a fuerzas de rozamiento por no estar protegido. También es frecuente encontrar formaciones de osteofitos, quistes y atrofias secundarias musculares.

Artrosis de rodilla ejercicios

El objetivo principal de la fisioterapia es reducir la sintomatología que puede producir estos cambios articulares y mejorar la función de los pacientes. Cuando se produce en la rodilla, la articulación que se ve más afectada en las mujeres es la femoropatelar; mientras que en los hombres es la tibifemoral, y suele ser bilateral en ambos sexos.

El programa de ejercicio terapéutico no tiene efectos adversos y en los últimos años ha demostrado que reporta numerosos beneficios tanto en la reducción del dolor como en la mejora de la capacidad funcional. Sin embargo, el programa de ejercicio debe ser supervisado por personal sanitario, así como diseñado en función de las necesidades del paciente.

En general, los ejercicios que se proponen para este tipo de pacientes son los siguientes:

  • Ejercicios de fuerza, en los que el objetivo principal es trabajar la musculatura implicada en la articulación. En el caso de la rodilla, se proponen ejercicios de cuádriceps, isquiotibiales, etc. Para ello, se pueden realizar hasta ejercicios sencillos de flexo-extensión de rodilla, como algunos más complejos que incluye peso y elementos externos.
  • Ejercicio aérobico, el cual será además muy beneficiosos para aquellos pacientes que presenten sobrepeso. Como en la mayor parte de los casos, esta lesión se presenta en personas mayores, el ejercicio que se prescribe no es extremo e incluye andar, ejercicios en piscina, etc.
  • Ejercicios de propiocepción, en los que se trabaja la capacidad de los receptores para responder ante situaciones de movimiento extremo y ejercicios de equilibrio.

El ejercicio pautado en dosis e intensidad adecuada, proporcionará numerosos beneficios al paciente. Popularmente está extendida la creencia de que el ejercicio es perjudicial para estos pacientes. Sin embargo, lo que realmente es perjudicial y debe temerse es el sedentarismo.

Fisiosite.com

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