El running es uno de los deportes que más popularidad ha adquirido en los últimos años. En la última década, se ha experimentado un aumento del interés en la práctica deportiva, tanto por placer como por salud.

En muchos casos, los usuarios comienzan a realizar un deporte o actividad física como recomendación médica y finalmente acaba convirtiéndose en una afición. De hecho, en el caso de la carrera, son muchos los usuarios que reportan que resulta adictivo este deporte.

Este cambio en la forma de pensar y en los hábitos de las personas se ha producido por las de investigaciones que se han realizado con relación a este tema y que han conseguido concienciar a la sociedad sobre los efectos beneficiosos de la actividad física.

 

Running: beneficios y riesgos

 

Como cualquier actividad física, esta práctica deportiva proporciona numerosos beneficios para la salud de las personas, tanto física como mental. Por ejemplo:

  • Prevención de enfermedades cardiovasculares. Mejora de la función cardiovascular y respiratoria debido a que la actividad física genera un incremento de la captación máxima de oxígeno, aumenta la densidad capilar, disminuye la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Por tanto, también resulta beneficioso para la prevención de la hipertensión.
  • Prevención de otras enfermedades como la osteoporosis, diabetes tipo II, obesidad, cáncer de colón y de mama.
  • Mejora la ansiedad y la depresión, como consecuencia de diferentes procesos bioquímicos que tienen lugar tras la realización de ejercicio.
  • El ejercicio resulta muy efectivo en el tratamiento de numerosas patologías crónicas. Por ello, es uno de los tratamientos más utilizados en las consultas de fisioterapia.

A pesar de los beneficios que genera en las personas, en ocasiones, el deporte puede también generar lesiones durante su realización.

Estas lesiones pueden ser provocadas por un accidente (caída, contacto…) o bien por un exceso de tolerancia, que pone en riesgo determinadas estructuras que forman parte del sistema musculo-esquelético generalmente. Las estructuras que más lesionan durante la carrera suelen ser los tendones, músculos, ligamentos y fascias.

Debido al aumento de corredores, cada vez son más los profesionales que se dedican a estudiar la naturaleza de las lesiones típicas de estos pacientes, con el fin de dar con el tratamiento más adecuado.

El síndrome del corredor, se trata de una lesión muy frecuente en los corredores y no tan frecuente en la población general en comparación con otras lesiones como la tendinitis rotuliana o condromalacia.

 

Running: ¿qué es el síndrome del corredor?

 

El síndrome del corredor se define como una tendinopatía localizada en la banda iliotibial. Esta tendinopatía no es de tipo traumática, sino que se produce debido a una fricción repetitiva entre la banda iliotibial y el epicóndilo lateral externo e inferior de la rodilla. Los corredores de larga distancia son los más susceptibles de padecer esta lesión, ya que exponen de forma continuada el tendón a este tipo de fuerzas que finalmente resultan lesivas.

Esta lesión es una de las causas más frecuentes de dolor en la región lateral de la rodilla. Algunos estudios epidemiológicos, sitúan este síndrome con una incidencia de un 12% aproximadamente.

Esta lesión se produce como consecuencia de la interacción de varios factores. No existe una causa única que origine la fricción entre las estructuras.

 

Running: síntomas del síndrome del corredor

 

El síntoma principal que manifiestan estos pacientes es el dolor localizado en la parte lateral de rodilla. Ese dolor se describe como moderado e intenso, punzante y profundo, que aumenta con la actividad física y mejora durante el reposo. También pueden evidenciarse signos de inflamación y sensación de quemazón.

En ocasiones, el dolor no aparece durante los primeros minutos de carrera, sin embargo cuando aparece resulta tan molesto que no suelen terminarse los entrenamientos.

En otros casos, la sintomatología comienza a manifestarse después del entrenamiento. En función del comportamiento del dolor, se diferencian diferentes grados de lesión.

La fricción se produce generalmente durante la carrera y en concreto es una fase de la marcha en la que la rodilla se flexiona a unos 30º. En esa posición, la cual ha sido descrita como zona de rozamiento, la cinta iliotibial se irrita durante el movimiento que realiza hacia anterior y posterior sobre el cóndilo femoral.

 

Running: fisioterapia para el síndrome del corredor

 

En primer lugar, como en cualquier lesión, es preciso realizar diferentes pruebas y procedimientos, como la historia clínica, para realizar un buen diagnóstico.

En el caso del síndrome del corredor, las valoraciones que suelen realizarse desde la fisioterapia incluyen la elaboración de una historia clínica minuciosa donde se detallen las características del dolor y una batería de pruebas físicas que dirigen el razonamiento clínico.

Los test ortopédicos que se realizan para dar con esta lesión son los siguientes:

  • Test de Ober: prueba que evalúa la situación de la banda iliotibial, es decir, su flexibilidad, tirantez, presencia de contractura…
  • Test de Noble, en la que se palpa la zona conflictiva en la posición de los 30º de flexión para desencadenar la respuesta dolorosa del paciente
  • Test de Renne, en la que en apoyo monopodal sobre el miembro afectado, se pide que se realice una flexión de rodilla de aproximadamente 30º. La prueba será positiva si se desencadena dolor.

No obstante, también tendrán que realizarse otras exploraciones físicas para descartar otras lesiones. Así como puede ser recomendable la realización de pruebas de imagen.

El tratamiento de fisioterapia se basa principalmente en el manejo del dolor y la inflamación durante las primeras fases mediante la aplicación de terapia manual, ejercicio terapéutico y medios físicos.

En una segunda fase, el tratamiento se centra principalmente en un programa de ejercicio terapéutico adaptado para cada paciente con el fin de restablecer la función de su rodilla. Dicho plan incluye ejercicios en el agua, sobre superficies inestables, etc.

Por lo general, antes de la prescripción del ejercicio se debe evaluar su tolerancia para diseñar un programa adaptado a las necesidades del paciente.

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