Para tratar una fascitis plantar con fisioterapia es preciso conocer como se comporta esta lesión, el origen de la misma y los síntomas que provoca. Identificados estos factores, el tratamiento realizado por el fisioterapeuta variará en función del paciente y sus objetivos dependerán de las manifestaciones clínicas del paciente y la implicación de la lesión en su día a día, ya que en el caso de los deportistas de élite, una lesión como está puede suponer un gran impacto, aunque no se trata de una lesión de pronóstico grave.

¿Qué es la fascitis plantar?

El pie es una estructura anatómica compleja, formada por varios huesos, ligamentos, músculos y articulaciones, que permiten realizar diferentes movimientos, amortiguar fuerzas y también funciones de equilibrio, fundamentales para el desarrollo de cualquier actividad. Una de las estructuras que cobra especial interés es el arco longitudinal o interno, formado por cinco huesos: el primer metatarsiano, la primera cuña, el escafoides, el astrágalo y el calcáneo.

El arco longitudinal está sostenido por una estructura de tejido conectivo llamada fascia plantar, que aporta la función de sostén y también protege a la estructura ósea cuando está absorbe las diferentes fuerzas de impacto que se producen durante la marcha. La fascia se encuentra entre el calcáneo hasta la superficie distal de las articulaciones metatarsofalángicas. Además, esta estructura se divide en tres partes: central, medial y lateral, siendo la sección central la importante.

Una de las tatalgias más frecuentes a nivel mundial es la denominada fascitis plantar, la cual se define como la inflamación de la aponeurosis plantar. Según algunos estudios, en los Estados Unidos, afecta a más de 1 millón de personas, con mayor incidencia en personas que realizan ejercicio y en concreto corredores. Aunque también afecta a personas que no realizan deporte.

Hoy en día esta afección se considera que cursa con un proceso degenerativo, similar al de una tendinopatía, es decir, comienza como un proceso inflamatorio en la fase aguda y posteriormente puede continuar como un proceso de degeneración. Sin embargo, en bibliografía pasada aún se pueden encontrar artículos que lo definen como un proceso inflamatorio crónico.

Causas de la fascitis plantar

El origen de esta afección es multifactorial, ya que cualquier factor que afecte de forma mecánica a la fascia, puede originar su infalmación y posteriormente su degeneración. Estos factores se dividen en intrínsecos y extrínsecos, siendo los primeros aquellos que dependen de las características anatómicas del individuo y los segundos, aquellos que están relacionados con actividades físicas tales como el deporte, determinados oficios, etc.

Factores intrínsecos, a su vez también divididos en función de si son anatómicos, funcionales o degenerativos

  • Pie plano o pie cavo
  • Diferente logitud entre piernas
  • Anteversión femoral
  • Exceso de peso
  • Torsión de la tibia excesiva
  • Debilidad de los músculos gastrocnemio, sóleo y músculos del pie
  • Envejecimiento de la almohadilla grasa del pie
  • Tensión en el tendón de aquiles

Factores extrínsecos, los cuales están relacionados con actividades deportivas, sobreuso o calzado inadecuado:

  • Micro-traumatismos de repetición, debido a actividades deportivas o laborales
  • Un incremento repentino de la práctica deportiva, tanto de la frecuencia, como de la intensidad.

Síntomas de la fascitis plantar

Esta afección se produce principalmente en atletas de élite y también en personas que realizan este deporte de forma recreativa. No obstante, esta lesión se produce en varios deportes, no solo en los corredores, también en baloncesto, fútbol, etc.

El síntoma principal de esta lesión es el dolor, localizado en la base del talón. El dolor se pronuncia con mayor intensidad durante las primeras horas de la mañana, es decir, tras periodos en los que no se hace actividad física, también durante actividades que requieran estar de pie de forma prolongada o bien sea necesario cargar con peso.

Con el reposo el dolor suele remitir, de hecho generalmente a últimas horas del día el dolor no es tan intenso. El dolor se origina principalmente con los movimientos de dorsiflexión, es decir, cuando la fascia se estira.

En las primeras fases, se produce una inflamación, causada por alguno de los factores anteriormente descritos, en la tuberosidad medial del calcáneo, que es el punto donde tiene origen la fascia plantar. Posteriormente, este proceso inflamatorio será degenerativo.

Esta degeneración puede llegar a provocar periostitis del tubérculo medial e incluso la generación de un espolón calcáneo.

Fisioterapia para la fascitis plantar

La fisioterapia es una de las opciones más indicadas para este tipo de lesión, ya que a menudo un buen diagnóstico precoz detectado por el fisioterapeuta permite remitir la lesión sin llegar a fases de degeneración.

Sin embargo, en ocasiones es preciso realizar pruebas de imagen prescritas por un médico para descartar otras posibles patologías como el espolón calcáneo. Aunque se trate de una lesión cuyo diagnóstico se realiza principalmente a través de la historia clínica, las pruebas de imagen como la radiografía o la ecografía pueden aportar más información y descartar otras posibles causas.

El tratamiento que se realiza es principalmente conservador y está compuesto por diferentes técnicas, de las cuales algunas no poseen una evidencia clara: ultrasonido, magnetoterapia, acupuntura, etc.

No obstante, aunque no existe un protocolo estandarizado para el tratamiento de esta lesión, si hay varios programas de ejercicios que ofrecen resultados beneficiosos para estos pacientes. El objetivo de los ejercicios pautados debe estar orientado a devolver la capacidad de estiramiento óptimo de la fascia.

Además, de tratar la sintomatología del paciente, es decir el dolor, a través de la analgesia que produce el ejercicio en sí. También se puede combinar con otras técnicas como puede ser la terapia manual o los agentes físicos, que permitirán reducir el dolor del paciente.

El plan de ejercicios evolucionará en función de los objetivos pautados con el paciente y se añadirán otros según la fase y la tolerancia del mismo. Los ejercicios serán también prescritos a domicilio, por lo que es necesario la colaboración del paciente para tener éxito en el tratamiento.

Algunos de los ejercicios más famosos son: situar una pelota de tenis en la planta del pie y hacer de ruede con el movimiento que nosotros ejercemos; situar en vez de una pelota de tenis, una botella de agua previamente congelada, combinando el frío con el ejercicio; situarse en un escalón como si se fueran a subir las escaleras y apoyar solo la base de los dedos del pie, dejando el otro segmento del cuerpo al aire, lo cual gracias a la gravedad se generará un estiramiento de la fascia.

Fisiosite.com

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