La epicondilitis es un tipo de tendinopatía, la cual, como su nombre indica, se refiere a una lesión aguda en el área del epicóndilo lateral. El término correcto para determinar esta lesión pasado el periodo agudo es epicondilalgia, aunque comúnmente es más conocido el término de epicondilitis.

¿En qué consiste la epicondilitis?

La epicondilitis se define en la literatura como un síndrome de dolor en el área lateral del codo, epicóndilo lateral, que tiene como origen el exceso de movimientos repetitivos, lesivos y rápidos(1-4). Este tipo de tendinopatía es la más común en el brazo y la estructura más afectada en este síndrome es el músculo extensor radial corto del carpo. Este tipo de tendinopatía afecta entre un 1%-3% de la población, y es más frecuente en trabajadores de industrias que realizan tareas manuales repetitivas (5-7).

Esta lesión suele aparecer entre los 30 y los 60 años, sin embargo, en función del tipo de actividad laboral o del deporte que se realice puede aparecer antes. (1)

En la literatura se han descrito diferentes tipos de mecanismos patolofisiológicos, siendo los más importantes los relacionados con los procesos inflamatorios y con los procesos degenerativos. Las últimas investigaciones han determinado que las tendinopatías no son condiciones de tipo inflamatorias sino que la presencia de células de colágeno desorganizadas es mayor a la presencia de células inflamatorias. Por tanto, cuando los síntomas y la presencia de este síndrome se extienden más allá de los 6 meses, es posible que se haya desencadenado un proceso degenerativo, más que un proceso inflamatorio. El proceso inflamatorio está presente en fases muy tempranas (8-11).

Síntomas de la epicondilitis

Los síntomas más frecuentes de esta lesión son el dolor en la zona lateral del brazo, una reducción de la función de agarre y resistencia en la flexión dorsal de la muñeca. Siendo el dolor y la disminución de la función los síntomas más representativos de esta lesión (12-14). Además, el dolor aumenta cuando se realizan movimientos en los que están implicados los músculos extensores del antebrazo. Es muy común denominar este síndrome como lesión de codo de tenista. Se ha estimado que entre el 10-15 % de las personas que juegan de forma regular al tenis, desarrollan esta lesión durante su carrera deportiva. Sin embargo, esta lesión es más común en personas que no juegan al tenis pero que realizan actividades y traumatismos repetitivos (15,16). Por tanto, para prevenir este síndrome en el tenis se pueden realizar modificaciones en la técnica de golpear así como en la raqueta, con el fin de disminuir los riesgos, sin embargo, no es determinante para evitar su aparición (17).

Otros deportes en los que se produce esta lesión son la pesca, el golf o el levantamiento de pesa.

El dolor suele tener un comienzo gradual y suele describirse como mecánico. Sin embargo, después suele estar presente incluso en reposo. Otro de los síntomas más frecuentes es la pérdida de fuerza, debilidad y dificultad para coger y cargar objetos, es decir, la función de agarre. La movilidad del codo no suele estar afectada, pero sí puede aparecer discapacidad secundaria al dolor. Por eso, durante la evaluación por parte del fisioterapeuta, este debe de tener en cuenta la presencia de esta condición. Durante la exploración y el examen físico se deben de tener en cuenta varios hallazgos:

  1. Dolor en la palpación del epicóndilo lateral y en los músculos extensores. El dolor aumenta con los movimiento repetitivos de la muñeca.
  2. El dolor se reproduce cuando se realiza una resistencia al movimiento de extensión de la muñeca con el codo extendido.

Por otra parte, la fuerza debe de ser valorada en comparación con el miembro sano. La valoración y el examen físico son fundamentales para determinar un diagnóstico diferencial con otras patologías (18).

Los tratamientos más eficaces

El objetivo del tratamiento es reducir el dolor y restaurar la función, con el fin de evitar la discapacidad. Se ha estimado que la presencia de los síntomas suele ser de entre 6 y 9 meses, a pesar de estar sometidos a un buen tratamiento. El tratamiento suele ser conservador en el 90% de los casos e incluye la fisioterapia y las infiltraciones de corticoides como las opciones más usadas. El tratamiento fisioterapéutico, en el cual no se realizan infiltraciones, destaca el uso de terapia manual con el fin de reducir los síntomas. Una de las técnicas de terapia manual, que ha demostrado tener más evidencia para este tipo de lesión fue la descrita por Mulligan, en la cual se hace uso de una cincha y se realizan movilizaciones laterales del segmento del antebrazo. Por otra parte, la educación del paciente también es fundamental tanto por las posturas adoptadas como por los posibles factores biopsicosociales que pueden estar influyendo en la lesión. Un plan de ejercicio terapéutico también es un buen aliado en este tipo de lesión. Aunque comúnmente se crea que el reposo absoluto es beneficioso para esta lesión, no es así. El movimiento se debe iniciar cuanto antes y se debe realizar un seguimiento y progresión del plan de ejercicios realizado en la clínica y en el domicilio.

Por otra parte, también se hace uso de AINES durante la primera fase de la lesión en la cual existe una fase inflamatoria y en algunos casos la infiltración temprana de corticoides por parte del médico. Sin embargo, se han realizado estudios comparando el efecto de la infiltración con corticoides en relación a un grupo control, y no se han observado cambios significativos. Por tanto es importante informar al paciente de que el plan de ejercicio terapéutico es fundamental para su recuperación (19,20). La cirugía no suele realizarse en la mayor parte de los casos, solo en aquellos que no responden al tratamiento conservador tras más de un año de presencia de síntomas (21).

Ponte en manos expertas

La tendinopatía localizada en la zona externa del codo es una de las lesiones más frecuentes que se tratan en las consultas de los fisioterapeutas, debido a su relación con las actividades laborales y deportivas. Por tanto, los fisioterapeutas están muy formados en el manejo de esta lesión. Los tratamientos más realizados son la terapia manual, con el fin de reducir los síntomas; el ejercicio terapéutico con el fin de reducir los síntomas y restablecer la función; y la educación terapéutica con las mismas finalidades, además de evitar e identificar los factores psicosociales implicados. Si presentas esta lesión y quieres recuperarte y volver a tu vida cotidiana, pedir cita con un fisioterapeuta es una de las opciones más acertadas.

REFERENCIAS

  1. Vicenzino B, Wright A. Lateral epicondylalgia. I. Epidemiology, pathophysiology, etiology and natural history. Phys Ther Rev 1996 Sep; 1:23-34
  2. Waugh EJ, Jaglal SB, Davis AM, Tomlinson G, Verrier MC. Factors associated with prognosis of lateral epicondylitis after 8 weeks of physical therapy. Arch Phys Med Rehabil 2004; 85(2):308-18.
  3. Haker E. Lateral epicondylalgia: diagnosis, treatment and evaluation. Crit Rev Phys Rehabil Med 1993; 5:129-54.
  4. Assendelft W, Green S, Buchbinder R, Struijs P, Smidt N. Tennis elbow. BMJ 2003 Aug; 327(7410):329.
  5. Allander E. Prevalence, incidence and remission rates of some common rheumatic diseases and syndromes. Scand J Rheumatol 1974; 3(3):145-53
  6. Stergioulas A. Effects of Low-Level Laser and Plyometric Exercises in the Treatment of Lateral Epicondylitis. Photomed Laser Surg. 2007 Jun; 25(3):205-13
  7. Peterson M, Butler S, Eriksson M, Svardsudd K. A randomized controlled trial of exercise versus wait-list in chronic tennis elbow (lateral epicondylosis). J Med Sci 2011 Nov; 116(4): 269-79.
  8. Abate M, Silbernagel KG, Siljeholm C, Di Iorio A, De Amicis D, Salini V, et al. Pathogenesis of tendinopathies: inflammation or degeneration?. Arthritis Res Ther 2009 jun; 11(3):235.
  9. Nagrale A, Herd C, Ganvir S, Ramteke G. Cyriax. Physiotherapy versus Phonophoresis with supervised exercise in subjects with Lateral epicondylalgia: A Randomized Clinical trial. J Man Manip Ther 2009; 17(3):171-8.
  10. Bhardwaj P, Dhawan A. The relative efficacy of mobilization with movement versus Cyriax physiotherapy in the treatment of lateral epicondylitis. Indian Journal of Physiotherapy and Occupational Therapy 2011; 5(1):142-6.
  11. Svernlov B, Adolfsson L. Non-operative treatment regime including eccentric training for lateral humeral epicondylalgia. Scand J Med Sci Sports 2001 Dec; 11(6):328-34.
  12. Cyriax JH. The pathology and treatment of tennis elbow. J Bone Joint Surg 1936 Oct; 18(4):921-40.
  13. Viswas R, Ramachandran R, Korde Anantkumar P. Comparison of effectiveness of supervised exercise program and Cyriax physiotherapy in patients with tennis elbow (lateral epicondylitis): a randomized clinical trial. Scientific World Journal. 2012 May; 2012: 645-939.
  14. Harrington JM, Carter JT, Birrell L, Gompertz D. Surveillance case definitions for work related upper limb pain syndrome. Occup Environ Med. 1998; 55:264-71
  15. Major HP. Lawn-tennis Elbow. BMJ. 1883;2:557
  16. Roetert EP, Brody H, Dillman CJ, Groppel JL, Schultheis JM. The biomechanics of tennis elbow. An integrated approach. Clin Sports Med. 1995;24:154-6
  17. Hortal RM, Salido M, Navarro P, Abasolo L, Candelas G. Epicondilitis: características clínicas y discapacidad en una serie de 120 pacientes. Rev Esp Reumatol. 2004;31:310
  18. Assendelft WJ, Hay EM, Abshead R, Bouter LM. Corticosteroid injections for lateral epicondylitis: a systematic overview. Br J Gen Pract. 1996;46:209-16
  19. Hortal RM, Salido M, Navarro P, Abasolo L, Candelas G. Epicondilitis. Semin Fund Esp Reumatol. 2005; 6:79-88

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