El esguince de tobillo es una de las lesiones más frecuentes en las consultas de fisioterapia y una de las más conocidas en nuestra sociedad. Es muy común conocer casos cercanos de personas que han padecido esta lesión o bien haberlo sufrido en primera persona pero… ¿cómo reconozco que se trata de un esguince de tobillo y no de otra lesión?

El dolor del esguince de tobillo

Se denomina esguince de tobillo a aquella torcedura que genera un lesión en los ligamentos de la zona. En función del movimiento lesivo que se produzca se pondrá en tensión diferentes estructuras: ligamento lateral, ligamento deltoideo, etc. El tipo de torcedura más frecuente es la que afecta al ligamento lateral externo, el cual se genera mediante un movimiento de inversión forzada. Se estima que este tipo de torcedura tiene una incidencia del 43%. Otras estructuras que pueden ser dañadas según el movimiento durante la torcedura son (1):

  1. Ligamente deltoideo: Mediante un movimiento de pronación con abducción forzada y eversión forzada
  2. Ligamentos tibioperoneos inferiores: Tras un movimiento de abducción y pronación acompañados de una dorsiflexión forzada

Por tanto, la localización y el grado de la lesión determinará la cualidad del dolor y la expansión del mismo durante una fase aguda, así como el dolor que desencadenan las posibles lesiones asociadas como son: las neuropatías, la subluxación de peroneos o bien las inestabilidades crónicas de tobillo. (1)

Cómo tratar el esguince de tobillo

Comúnmente los pacientes que padecen esta lesión suelen acudir durante las primeras 24-48 horas tras la lesión al médico, el cual tras realizar diferentes pruebas diagnósticas descartará posibles roturas completas del ligamento implicado, arrancamiento óseo o cualquier tipo de daño asociado que suponga una complicación. Para ello, se establecen diferentes grados en los cuales se clasifica la gravedad de la lesión (1):

  1. Grado I (Leve): El ligamento implicado ha sufrido una distensión y provoca dolor e inflamación, pero existe mínima impotencia funcional.
  2. Grado II (Moderado): El ligamento afectado ha sufrido un desgarro parcial y provoca hematoma, edema, dolor y también supone un impedimento para caminar.
  3. Grado III (Grave): El ligamento ha sufrido una rotura completa y se desarrolla inestabilidad articular, dolor, edema y no permite apoyar el pie, lo cual supone un obstáculo para caminar.

El tratamiento de esta lesión ha evolucionado mucho durante los últimos años: ya que anteriormente el procedimiento era inmovilizar la zona mediante un yeso, prescribir reposo y muletas para la deambulación. En la actualidad, aunque el método RICE (descanso, frio, compresión y elevación) sigue en vigor (2):

  1. Descanso o reposo se refiere a no cargar la zona afecta, es decir, apoyar el peso del cuerpo: andar.
  2. El frio debe ser durante la fase aguda y su aplicación de forma intermitente, no de forma constante.
  3. La compresión se realiza mediante diferentes tipos de vendajes blandos y elásticas (no yeso), con el objetivo de mejorar el edema.
  4. Elevación del miembro afecto para favorecer el drenaje

Este método suele aplicarse durante la fase aguda y generalmente en el grado I no requiere muchas más indicaciones, aunque si es aconsejable el tratamiento por parte de un fisioterapeuta mediante ejercicios de propiocepción, equilibrio y fuerza.

La inmovilización prolongada ha demostrado no ser el método más acertado para este tipo de pacientes. Por el contrario, el movimiento precoz es fundamental para la recuperación del tobillo del paciente, por ello, el yeso es una práctica que se está abandonando. Por otra parte, también se ha demostrado que el abandono precoz de dispositivos como las muletas reduce los periodos de recuperación (1,2).

El esguince de tobillo mal curado

Una de las secuelas más comunes en este tipo de lesión es la inestabilidad crónico de tobillo. Esta secuela se considera como una entidad propia y suele ser consecuencia de una lesión residual, como puede ser un esguince de tobillo. Algunas de las característicad de esta entidad son la sensación de inseguridad o la percepción de que el tobillo cede ante ciertas actividades como puede ser caminar. Existen dos tipos de inestabilidad (3):

  • Inestabilidad mecánica que hace referencia a una laxitud aumentada. Se trata de un signo objetivo.
  • Inestabilidad funcional, por el contrario se trata de un signo subjetivo en el cual se producen episodios recurrentes en los cuales el tobillo cede.

La mejor recuperación

El tratamiento de esta lesión ha evolucionado y es una de las principales causas de consulta en las clínicas de fisioterapia. Aunque se ha mencionado anteriormente (RICE y plan de ejercicio terapéutico), la recuperación dependerá de varios factores que pueden estar implicados en la lesión como:

  • Antecedentes personales: existencia de lesiones previas similares, medicación, cirugías, etc.
  • Mecanismo lesional
  • Actividades deportivas o personales del paciente, en las cuales la lesión ha sido un obstáculo.
  • Características clínicas, que no siempre son iguales en todos los pacientes
  • Factores psicosociales asociados

En base a todos los criterios anteriormente mencionados se diseñará un plan de tratamiento con objetivos pactados con el paciente. El plan de tratamiento se basará principalmente en el método RICE durante la fase aguda y posteriormente en un plan de ejercicios adaptado en el que se hará especial hincapié en la fuerza y la propiocepción. Este plan de tratamiento variará en función del paciente, así como de otros factores importantes como puede ser la tolerancia (1).

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REFERENCIAS

  1. Juárez Jiménez MªV , De La Cruz Villamayor JA , Baena Bravo AJ. Actualización en el manejo del esguince de tobillo. Med fam Andal Vol. 17, Nº.2, octubre 2016.
  2. Guillodo Y. El tobillo del deportista. EMC – Tratado Med. 2012; 16(4):1-5.
  3. Sánchez Monzó C, Fuertes Lanzuela M, Ballester Alfaro JJ. Inestabilidad crónica de tobillo. Actualización. Rev. S. And. Traum. y Ort., 2015; 33 (2/2): 19-29

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