En la actualidad, se han descrito numerosas causas de dolor lumbar, así como diferentes tratamiento para cada tipo de lumbalgia, ya que se estima que un 80% de la población ha experimentado en algún momento este tipo de entidad. No obstante, la mayor parte de los trastornos no se extienden más allá de las cuatro semanas, es decir, se considera un episodio agudo. Sin embargo, además de que existe un porcentaje que se cronifica (10-40%) y su manejo cambia en relación al episodio agudo, también es un dato importante tener en cuenta que existe una recurrencia muy elevada en este tipo de trastorno.

Por ello, el coste socio-económico de este tipo de alteración es muy alto, ya que resulta muy incapacitante para los pacientes, por lo que es común encontrar bajas laborales asociadas a este problema y deterioro en la calidad de vida del paciente. 

Dolor lumbar: causas

La mayor parte de este tipo de dolencias se clasifican como inespecíficas, es decir, no se logra identificar un diagnóstico para ese tipo de trastorno. En algunos casos a través de diferentes pruebas de imagen se identifican alteraciones en estructuras (profusiones, hernias, osteofitos), pero no están relacionadas con la sintomatología que experimenta el paciente.

Sin embargo, el apellido “inespecífico o no específico” es término aceptado y actualmente se entiende que la mayor parte de los trastornos que se desarrollan en la columna baja y desencadenan experiencias dolorosas, son de origen multifactorial, es decir, existen numerosas causas más allá de la alteración en un tejido. Esta última causa no daba explicación a los episodios crónicos, en los cuales el paciente puede experimentar abundante sintomatología en ausencia de lesiones en los tejidos. En los casos crónicos, Peter O’Sullivan, presenta una clasificación en subexpuso atendiendo a su origen (1): 

  1. Diversos procesos patologías son los causantes de la sintomatología del pacientes. Es decir, en este caso si existe una lesión o patología subyacente que da lugar a este tipo de entidad.
  2. Los factores sociales y psicológicos son los principales impulsores de los trastornos que dan lugar al dolor. En este caso las estrategias de manejo y de control motor del paciente son desadaptativas, a diferencia del caso anterior. 
  3. Las causas de las experiencias dolorosas son diferentes trastornos en el propio movimiento. Por ejemplo, en estos pacientes se aprecia un exceso o déficit en la estabilidad del segmento bajo de la columna, que provoca la determinada sintomatología. 

Existen multitud de trastornos y factores que dan lugar a este tipo de alteración, siendo los principales precursores los discos, las articulaciones cigoapofisarias y los músculos que se encuentran en la espalda. Sin embargo, se estima que casi el 70% de los pacientes que experimentan sintomatología crónica en la espalda, presentan trastornos discogénicos y facetarios, junto con trastornos en la articulación sacroilíaca. Actualmente no existe evidencia de que los músculos sean la causa de dolor crónico en la espalda, por tanto en el siguiente artículo se va a desarrollar información relativa a los casos que cronifican este síndrome.  

Dolor lumbar: síntomas

La sintomatología del paciente en estos casos resulta fundamental ya que las pruebas diagnósticas que se realizan, como la resonancia magnética, las radiografías o la topografía, no bastan para reconocer las diferentes estructuras que generan dolor, o bien las causas de origen de la sintomatología, ya que como se ha comentado con anterioridad, existen pruebas de imagen en las cuales, las estructuras presentan alteraciones pero el paciente no presenta ningún tipo de síntoma. Por tanto, la evaluación y exploración del paciente es muy importante y se ha demostrado que es útil para identificar el origen del problema. 

Por tanto, atendiendo a los tipos de trastornos más frecuentes, los síntomas característicos son (2): 

  • Origen discogénico (disco intervertebral): La sintomatología se presenta generalmente en la línea media de la espalda, es decir, sobre la propia columna vertebral (centralizado). La experiencia dolorosa aparece en situaciones que requieren pasar de sentado a bipedestación. Además esta experiencia se define como adjetivos tipo: quemazón y sensación de pinchazos o agujas. Este tipo de trastorno suele manifestar síntomas al final del día o tras los movimientos indicados, así como en situaciones de giros repentinos que pillan al paciente en frío. También es característico la rigidez matutina. 
  • Origen facetario (facetas de las articulaciones cigoapofisarias): Una característica propia de este tipo de trastorno que sirve para descartar patología discogénica es que el dolor no se presenta centralizado, es decir, en la linea media; ni presentan síntomas cuando pasan de sentado a bipedestación. Existen varios criterios para diagnosticar esta entidad de los cuales destacan: ausencia de los dos factores anteriores, alivio en posiciones de decúbito, la sintomatología no se exacerba con la tos, flexión, hipertensión o extensión rotación. Suelen desencadenarse tras un episodio traumático y en las pruebas de imagen puede evidenciarse signos de degeneración dentro de la articulación. La sintomatología se intensifica cuando se palpan las apófisis transversas de la columna y se alivia con movimientos de flexión. Cabe destacar que se debe hacer un diagnóstico diferencial con problemas radicales, ya que en estos casos la sintomatología puede llegar a irradiarse, pero no más allá de la rodilla, a diferencia de los trastornos nerviosos. 

Dolor lumbar: tratamiento

El tratamiento en este tipo de síndrome suele comenzar en los centros de Atención Primaria y en un primer momento se empieza con la prescripción de fármacos analgésicos y antiinflamatorios. Sin embargo, para episodios agudos que se resuelven tras las cuatro semanas, este tipo de tratamiento puede resultar beneficioso, pero para procesos que se han cronificado, no se obtienen resultados. Una buena exploración y evaluación puede ser determinante para la identificación del origen del trastorno y con ello un tratamiento precoz que evite la cronificación del síndrome. 

Para realizar un tratamiento acorde al paciente, es preciso saber en que subgrupo se encuentra el paciente y si existen factores psicosociales que impulsan la patología subyacente, si existen lesiones en alguna estructura o bien si hay banderas rojas (hemorragias, tumores, etc). 

En algunos casos, se recurre a la cirugía, cuando la estructura presenta alguna alteración, sin embargo es preciso asegurarse que dicha estructura alterada es la fuente de sintomatología del paciente. Por ello, el tratamiento conservador siempre es la primera opción y abarca tanto el farmacológico, como el de fisioterapia e incluso las infiltraciones. 

Fisioterapia para el dolor lumbar

En los últimos años, la fisioterapia se ha convertido en la gran aliada de los pacientes para poner fin a la lumbalgia. Son muchas las investigaciones que determinan que los tratamientos conservadores basados en fisioterapia son eficaces y efectivos para los pacientes que padecen este síndrome. En el caso de los pacientes que presentan sintomatología por trastornos del movimiento, los ejercicios de control motor pautados por un fisioterapeuta han reportado resultados muy beneficiosos.

El tratamiento de fisioterapia dependerá de la causa que esté generando la sintomatología y en algunos casos será muy beneficioso, sin embargo, cuando existen patologías subyacentes como hemorragias o tumores, es fundamental ponerse en manos del médico. Sin embargo, para problemas facetarios, de origen discogénico, radiculopatías o problemas musculares y de movimiento, los tratamientos de fisioterapia reducen tanto la frecuencia como la intensidad de los síntomas.

REFERENCIAS

  1. P. O’Sullivan.Diagnosis and classification of chronic low backpain disorders:Maladaptive movement and motor control impairments as underlying mechanism. Manual Therapy 10 (2005) 242–255
  2. Bogduk N. The anatomical basis for spinal pain syndromes. J manipul Physiol Ther 1995;18:603–5

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